Un oficio que se hereda.
Somos Rogelio Iglesias e Hijos. Durante generaciones hemos amasado, fermentado y horneado en Aldán, mirando al mar de las Rías Baixas y con la harina todavía pegada en las manos. Lo que empezó como un horno familiar se convirtió, sin prisa, en una red de nueve tiendas entre Cangas, Moaña y Vigo.
No hemos cambiado lo esencial: materias primas escogidas, masas con tiempo de reposo y un equipo que conoce cada pieza por su nombre. Cuando muerdes una hogaza nuestra, muerdes un oficio que pasa de padres a hijos.